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Éranse una vez quienes no se conformaban. Eran algunos de ellos que querían ser médicos de mayores, y no les bastaba con rellenar exámenes, materia gris hinchada de materia gris por seis (¿seis?) años. Éranse algunos de éstos que no querían ir a la universidad, querían Hacerla. Querían vivir y Aprender, y que todos lo hicieran, o pudieran hacerlo. Querían conocer qué era ser médico en otros sitios que no son aquí, querían entender qué era la medicina, y no lo que unos profesores de una facultad dicen que es. Querían ser los médicos de un mundo Justo, en el que no hiciera falta saber de derechos humanos porque fueran evidentes, ni promocionar la lucha contra tantas enfermedades, incluyendo la injusticia, con que se topan muchas personas cada día. Sí, jaja, yo también me río al leer esto. Algo que has oído tantas veces que no significa nada. Otra mentira es posible. O quizá no. Quizá merezca la pena. Por eso precisamente se encontraron, se enseñaron unos a otros, y hoy quieren enseñarte a ti. Mostrarte que en tu mano está más de lo que crees. Ser un buen médico, formarte de Verdad, entender la responsabilidad de tus actos, de tu consumo, de tus acciones. Como persona y como médico. Que la (in)formación es Poder. Que todo poder implica responsabilidad. Algún día no será necesario que existamos, porque los sistemas educativos encontrarán sus propias lagunas y las resolverán. Algún día no será necesario que existamos, porque las Injusticias con que lidiamos habrán desaparecido. Hasta entonces seguiremos, tejiendo una red, contándonos unos a otros lo que descubrimos, sin conformarnos con lo que nos han dado hecho, muy mal hecho. Peleando en la cola del supermercado, en la de reprografía, en la cafetería del hospital, en la consulta. No puedo cambiar el mundo, pero sí mi micromundo. Sumatorio. Marta Carmona Comite Local de Madrid UAM |